CLUBES
(4):
1946-1948 ROSARIO CENTRAL
1948-1960 PEÑAROL
1960 CUCUTA DE COLOMBIA y ATLETICO NACIONAL DE MEDELLIN
TITULOS
(12):
7 VECES CAMPEON URUGUAYO (1949,
1951,1953,1954,1958,1959 y 1960)
(1) CAMPEON DE LA COPA LIBERTADORES
(1960)
(1 ) CAMPEON DE LA 2ª COPA
CIUDAD DE MONTEVIDEO EN 1954
3 TORNEOS COMPETENCIA (1949,1951,1953)
OTROS:
2
VECES GOLEADOR DEL URUGUAYO (1951 y 1953)
-FUE
EL MEJOR JUGADOR URUGUAYO DE LA DECADA DEL 50’ (así
lo marca una encuesta realizada)
-MARCO
277 GOLES EN PEÑAROL EN
12 AÑOS (1948-1960)
-DETRÁS
DE MORENA ES EL JUGADOR DE PEÑAROL QUE MÁS GOLES
LE HIZO A NACIONAL POR CAMPEONATOS URUGUAYOS (10).
-SIMBOLO
CELESTE EN HUNGRIA 1954 (HIZO 3
GOLES EN ESE MUNDIAL)
SU
CARRERA:
Juan Eduardo Hohberg, hijo de un estanciero alemán, nació
el 8 de octubre de 1927 en Córdoba,
en el pueblo Alejo Ledesma.
Hohberg debuta en la primera de Central Córdoba de Rosario
a los 16 años, y es inmediato el interés de varios
clubes porteños y rosarinos por obtener su pase. Detrás
de él andan Boca, Huracán, Newell's Old Boys y
Rosarío Central. Finalmente firma con el equipo “canalla”
por un sueldo de lujo para la época: 400
pesos mensuales. Debuta en 1946,
el equipo rosarino termina séptimo en la tabla y anota
dos goles ese año.
En la temporada de 1947 Rosario
Central culmina en la décima posición en el Campeonato
Argentino pero él es la figura y goleador del equipo
de Arroyito con 11 goles en 23
partidos jugados. , Ese mismo año viaja a Montevideo
para participar de un hexagonal con Peñarol, Nacional,
River Plate, Boca Juniors, y Newell's. Juegan contra los albos
y ganan por 4 a 2. Hohberg, con un brazo entablillado convierte
2 goles y su equipo sale campeón
del torneo amistoso.
Impacto con un fútbol arrollador y un físico espectacular,
inusual para un delantero.
DE
CORDOBES A VERDUGO
Al año siguiente Peñarol lo va buscar, y con
22 años llega al equipo carbonero.
Viste por primera vez la camiseta aurinegra en un Match de reserva
contra Nacional, anota 2 goles
para ganar el clásico 3 a 2. Empieza a mostrar él
porque de su contratación, y casi enseguida estalla la
huelga de jugadores que cubre parte del
1948 y 1949. Tras la reanudación de la actividad,
el húngaro Emérico Hirsch asume la dirección
técnica del plantel carbonero, y forma la “Escuadrilla
de la muerte": Ghiggia, Hohberg, Míguez, Schiaffino
y Vidal. La Maquina del 49’ se impone, invicto, en los
tres torneos del año. En el Campeonato Uruguayo de 1949
jugo 18 partidos, gano 16
y empato 2. Anoto 62
goles y recibió solo 17.
Tal fue el impacto popular que causo este equipo que vendió
17.833 entradas por partido. Hohberg
detrás de Miguez fue el que hizo mas goles (14
en 18 partidos). Este equipo fue
la base del Uruguay Campeón del Mundo en 1950.
El 24 de Julio de 1949 juega su
primer clásico de Primera División por el Torneo
Competencia venciendo a Nacional 3 a 1 con 1 gol suyo.
Nadie duda, ante la obligada deserción, por suspensión
reglamentaria, de Walter Gómez- que ése ha de
ser el quinteto ofensivo uruguayo en él Mundial del
50. Se abren gestiones para nacionalizar a Hohberg: todas
Infructuosas. Será así el gran ausente en la legendaria
tarde de Maracaná. La selección uruguaya no contaría
con un jugador completo: Corpulento, de fuerte temperamento
y goleador. Poseía un temible remate, cuando enfilaba
hacia al arco daba la sensación de “arar”
la cancha. Protegía el balón como pocos, muy buen
cabeceador y tenia muy buena técnica para pasar el balón.
No tenia problemas con la marca férrea de los rivales,
un “guapo” adentro de la cancha. Sé aburrió
de ganar Campeonatos Uruguayos en la década del 50’
y paso de ser “el cordobés” a “Verdugo”
por sus goles clásicos frente a Nacional.
ARGENTINO DE NACIMIENTO PERO CON LA
CELESTE EN EL ALMA
Su ilusión de jugar por la celeste se concreta en el
Mundial de Suiza en 1954. donde
fue protagonista principal del “Partido del Siglo”
donde Uruguay pierde en alargue frente a Hungría por
4 a 2. Contra el mejor equipo que él vio, en ese partido
convierte los dos goles y Uruguay pierde su condición
de invicto en Mundiales.
Tras la segunda anotación, un desmayo le paraliza por
segundos el pulso: pero se levantará y seguirá
en la lucha, en el período complementario.
Dirigentes europeos presentes en Suiza, vuelven a sus lares
con la obsesión de contratarlo. Roma y Juventus se lanzan
en su búsqueda: pero Peñarol lo declara intransferible,
frustrándose así una casi segura transferencia
al fútbol del viejo continente.
AL
BORDE DE LA MUERTE Y LA GLORIA CONTINENTAL
En
1958 Enrique Fernández lo
llama desde el Sporting de Lisboa: practica y gusta, pero la
cuota de jugadores extranjeros ya está excedida y vuelve
al Uruguay. Hay otra versión de este hecho que indica
que se opone a someterse a pruebas y se vuelve. El regreso se
torna dantesco. Con su señora y su pequeño hijo
José Pablo, partieron, de Portugal en un DC-6. Luego
de etapas donde el aparato acusó diversas fallas mecánicas,
terminaron milagrosamente a salvo a la vista de Isla Grande,
cerca de Río, gracias a la pericia del Comandante de
la nave, que evitó sacar el tren de aterrizaje para caer
en el agua e intentar después frenarse en la arena.
Milagrosamente salvo su vida, y regresa a Uruguay e inicia un
ciclo en el equipo aurinegro (1958-1960),
donde se convierte en simbolo, ingresando en el 2º Tiempo
de la definitiva final contra Olimpia en Asuncion para lograr
la 1ª Copa Libertadores de America de la historia. En septiembre
de 1960 se juegan los 2 partidos
frente al Real Madrid y finaliza así su gloriosa trayectoria
en el equipo en el cual fue ìdolo indiscutido durante
12 años.
Viaja a Colombia a jugar en el Cucuta, pequeña ciudad
de la selva cerca de la frente a con Venezuela. En los años
del Dorado pasaron por ahí importantes jugadores uruguayos
como Gambetta, Antonio Sacco, Eusebio Tejara y Bibiano Zapirain
entre otros. Luego pasa al Atlético Nacional de Medellín.
SU CARRERA COMO TECNICO
El
Cicuta de Colombia inició la nómina: allí
fue primero jugador a la orden de nuestro compatriota "Pepe"
Etchegoyen, hasta la renuncia de éste; y los propios
compañeros del plantel le pidieron que aceptara la conducción
del equipo.
Aceptó sin colgar definitivamente los zapatos y estuvo
hasta 1964.
Discrepancias con la directiva lo alejaron del Cúcuta
y no tardó en
enrolarse en el Atlético Nacional de Medellín,
también como defensor circunstancial de sus colores y,
esencialmente, como "coach".
Él regresó a Montevideo para Racing, donde alcanzó
a jugar un partido con una ficha médica preventiva. Un
empate cerrado, y el último partido del "Cordobés"
en el círculo privilegiado. Un aviso del corazón
alertó a la Comisión Nacional de Educación
Física, que le negó la ficha para continuar su
carrera como jugador.
Más adelante en extensa lista, figurarán el Panathinaikos
de Grecia; nuestros Rampla Juniors y Bella Vista; Peñarol,
Sport Boys de Perú, él mexicano San Luis de Potosí,
el Universitario de Lima, el Atlético Español
del balompié azteca, Alianza de Lima... Y también
Nacional al que tantas veces enfrento y le convirtió
goles.
DIRIGIENDO
LA CELESTE
Convocado para México 1970
al frente de la selección celeste, Hohberg cumplió
una muy aceptable labor. El equipo llegó a semifinales,
donde perdió un partido imposible con Alemania por 1
a 0. La cantidad de ocasiones de gol malogradas en las jugadas
quizás no tengan antecedentes comparables: se nos escapó
un tercer puesto lo que habría sido una muy buena Clasificación;
el mismo 4º fue gratificante.
En el 78, se le eligió para conducir a la oncena seleccionada
con vistas al Mundial de Argentina.
Sensacionales aprontes en amistosos que precedieron a las eliminatorias,
mostraron a un gran candidato al título: 6 goles a lndependiente
nada menos que el Rey de Copas, 4 a Cruzeiro, eran una carta
de crédito valiosísima. Pero una amarga realidad
nos golpeó cuando Bolivia nos robola clasificación.
Hohberg no lo escapó al bulto, asumió su cuota
de responsabilidad en la decepción, pero advirtiendo
que volvería a designar
los mismos protagonistas en el trance de preparar otra selección
nacional.
EL
REPOSO DEL GUERRERO
En tierra incaica, el destino le pitó el final de la
partida. Pero su
historia tendrá un alargue sin limitación en el
tiempo. Seguirá estando en las peñas futboleras
para deleite de memoriosos, y para saciar la curiosidad de los
jóvenes; que querrán saber, siempre más
de este hombre que disparó cada shot con el alma, que
ofrendó sus goles a la leyenda celeste y a la crónica
peñarolonse, pero que, por sobre todo, eso, fue un tipo
respetado por sus rivales y admirado por sus compañeros.
Se llamó Juan Eduardo Hohberg y ingreso en la galería
de
inmortales del libro del fútbol mundial.
Para muchos el mejor jugador uruguayo de la era profesional.